Series y crisis II: vuelven los “locos años 20”

Tal y como ha comenzado la década de los 20 parece claro que esta década puede ser casi tan agitada como lo fueron los años 20 del siglo pasado, lo que ha hecho que se renueve el interés por los grandes cismas del siglo XX. Existen una gran cantidad de series que han abordado el periodo de entreguerras, epílogo de la primera guerra mundial y prólogo de la siguiente, apostando por esta época como espejo en el que mirarnos.

En esta segunda entrada sobre «series y crisis«, saltamos del mundo más contemporáneo de The Wire, al que le dedicamos el post anterior, para retrotraernos a aquel que dio paso a la Segunda Guerra Mundial, y que además también estuvo marcado por una pandemia al inicio de la década, como fue la «gripe española» de 1918, así como por grandes cambios tecnológicos.

Boardwalk Empire, la sociedad-casino que alumbró la mafia

Se trata de una de las series que primero apostó por esta ambientación histórica, para ofrecernos un retrato de la mafia que floreció en Estados Unidos durante la Ley Seca, cuando la prohibición de la venta de alcohol tuvo como consecuencia el crecimiento del contrabando ilegal y el crimen organizado. La acción se sitúa en Atlantic City, la metrópoli del Estado de Nueva Jersey, que durante los “locos años 20” se convirtió en un gran casino donde todo estaba en venta. 

A través del personaje de Nucky Thompson, interpretado magistralmente por Steve Buscemi, asistimos a la connivencia entre el poder político y la mafia, en medio de una ambientación que recrea la época con todo lujo de detalles. Pero no solo la puesta en escena es de lo mejor que ha podido verse en televisión, sino también la narración histórica, que aborda temas como la concesión del derecho al voto de las mujeres o las tensiones raciales, mostradas a través la violencia ejercida por el Ku Klux Klan contra la población afroamericana. Por tanto, esta no es solo una historia de mafiosos, aunque entre sus protagonistas haya figuras como Lucky Luciano o Al Capone, sino que es también un fragmento de la historia de los Estados Unidos. 

Peaky Blinders, la mano que mece Birmingham 

Si hablamos de Boardwalk Empire no podemos dejar de mencionar a su hermana gemela al otro lado del charco, Peaky Blinders, que pese a tener distinto acento se desarrolla en el mismo periodo, solo que en lugar de Atlantic City el escenario es Birmingham (Inglaterra). Esta ciudad fue en su momento locomotora de la revolución industrial, y en ella asistimos al auge de una banda criminal compuesta por tres hermanos gitanos irlandeses supervivientes de la Primera Guerra Mundial. 

Pese a haber salido ilesos de la contienda, estos veteranos de guerra perdieron una parte de sí mismos, de su humanidad, en el frente de batalla, por lo que los traumas de la guerra y la violencia que experimentaron les impide seguir siendo los mismos. Después de encontrarse cara a cara con la muerte, estos hermanos se convierten en una peligrosa banda que controla la mayor parte de negocios de su territorio, con amplias redes de influencia dentro de la clase política, con los que establecerán una compleja relación de favores recíprocos. 

Además, los conflictos políticos de la época juegan un papel fundamental, pues los Peaky Blinders, como hombres de negocios, nunca pondrán todos los huevos en la misma cesta, lo que les llevará a relacionarse simultáneamente con el IRA, los comunistas, el propio Gobierno británico, aristócratas rusos exiliados e inclusos con los primeros fascistas en el marco de un país que está viviendo un proceso de industrialización acelerada. Todo ello se combina, en el apartado audiovisual, con el uso frecuente de la cámara lenta y una música de rock que, pese a ser extemporánea, encaja como anillo al dedo con las revueltas y tensiones de este magnífico drama criminal y crónica británica de entreguerras. 

Babylon Berlín, el último baile de la República de Weimar

Si hay un país en el que el periodo de entreguerras hizo estragos ese fue sin duda Alemania, que durante este convulso momento histórico fue incubando el huevo de la serpiente del nazismo, con las fatídicas consecuencias que todos conocemos. 

Por ello, los alemanes han querido emular el espíritu de series como las mencionadas, para tratar de reflejar la malograda República de Weimar, con una superproducción que lleva por título “Babylon Berlín”. Una historia de espionaje y conspiraciones políticas que es a la vez un retrato de la sociedad alemana en un momento crítico de su historia, en el que la pobreza, el desempleo y la afrenta que supuso la Primera Guerra Mundial, con las durísimas reparaciones de guerra que se le impuso a Alemania, dieron lugar a una agitación social sin precedentes. 

Si a ello se le suman las reticencias de la vieja élite y de los militares, nostálgicos de la monarquía, a aceptar el sistema liberal, la radicalización de los obreros espoleados por la ideología comunista, el antisemitismo y el Crack del 29, entendemos por qué en Alemania se daba la tormenta perfecta. El trueno final adquirió la forma de la cruz gamada del Partido Nacionalsocialista, que a medida que avanzan los capítulos va asomando la cabeza, para darle la puntilla definitiva a la maltrecha democracia de Weimar. 

Pero antes de que esa larga noche, que duró doce años, cayera sobre Alemania, Berlín era la metrópoli más moderna y bohemia de Europa. Los cabarets nunca descansaban y los alemanes bailaban mientras se iba gestando el fin de ese viejo mundo, como en el vídeo del Salón de Bailes Moka Efti, donde una enigmática mujer, con gran protagonismo en la serie, interpreta el tema Zu Asche, Zu Staub (“A las Cenizas, Al Polvo”). 

Lo que nos enseñan los años 20 del siglo pasado es que las consecuencias de las grandes convulsiones, como la Primera Guerra Mundial o el Crack Bursátil del 29, no son palpables inmediatamente, sino que se van desencadenando poco a poco y sus resultados solo pueden apreciarse años e incluso décadas después. Acontecimientos como el Brexit, la victoria de Trump en las elecciones norteamericanas de 2016, o el auge del populismo, el nacionalismo y la extrema derecha en Europa no pueden entenderse sin la crisis del 2008. Sin embargo, aunque la historia no se repita, pero tienda a rimar, no hay que caer en el determinismo, pues lo que el cine, las series o la literatura del futuro refleje de nosotros siguen estando en nuestras manos, y dependerá de lo que hagamos hoy con la crisis que atravesamos.

 

Nacho28p
nacho2810p@gmail.com
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