Series y crisis: The Wire, la ciudad como protagonista

Si una palabra ha marcado el 2020 ha sido “crisis”, un término tan familiar para nuestra generación que, a base de repetirse, ha acabado por vaciarse de significado, o cuanto menos ha ido perdiendo fuerza y poder de impacto.

Cuando unas crisis se solapan con otras (crisis económica, política, sanitaria…) pasan a convertirse en lo que ahora conocemos como “nueva normalidad”, es decir, dejan de ser un estado pasajero para constituir una característica de nuestro tiempo.

Cuando la «caja tonta» dejó de serlo

Quizá la sensación de vivir en una crisis constante sea propia de todas las épocas de transición y cambios acelerados, como ya ocurrió a principios del siglo XX. De lo que no cabe duda es de que la última década ha puesto patas arriba el mundo tal y como lo conocíamos, pues a una crisis económica sin precedentes desde 1929 y a una revolución digital que ha inaugurado el “tecnopoder” de las grandes corporaciones le ha seguido una pandemia cuyo alcance todavía no acabamos de vislumbrar.

Este hecho ha coincidido, en el plano de la ficción, con el auge de las series de televisión, que han dejado de considerarse una “obra menor” respecto a su hermano mayor, el cine, para ocupar una posición central en las conversaciones de los cinéfilos, ahora reconvertidos en seriéfilos. Además, como toda manifestación cultural, las series contribuyen a dibujar el paisaje que nos rodea, expresando una determinada época y haciéndola más inteligible.

Por ello, no es de extrañar que buena parte de las series de mayor calidad de esta última década hayan abordado diferentes aspectos de las grandes crisis que estamos viviendo, y sus consecuencias. De este modo, con este artículo se inicia una sección, que continuará a lo largo de las próximas semanas, con recomendaciones de series vinculadas a esta temática. 

 

De las páginas del Baltimore Sun a la pantalla de la HBO

Pese a que la mayoría de las series que aparecerán en esta sección serán post-crisis, por haberse estrenado después del 2008, comenzaré haciendo una excepción con The Wire, por ser una de las producciones que inauguró, a principios de siglo, lo que ya se conoce como la “era dorada de la televisión”, y por haber sido premonitoria en muchos aspectos, pues es probablemente la serie que mejor refleja las consecuencias de la desigualdad en las sociedades post-industriales.

Dirigida por David Simon, periodista especializado en la actividad policial del periódico The Baltimore Sun, esta obra maestra nos golpea directamente y sin anestesia con su crudeza, mostrándonos, de manera descarnada, la realidad de la ciudad de Baltimore, una de las zonas con mayores tasas de criminalidad y pobreza de Estados Unidos, donde solo la droga es auténticamente libre.

Debido a ello, ha sido incluso catalogada como una serie “marxista”, por hacer algo que no es muy habitual en la ficción, que es poner el foco principal no en los individuos, sino en las estructuras sociales y económicas que configuran nuestra vida.

Cinco temporadas, cinco instituciones

Otra peculiaridad de The Wire es que el protagonista no es ninguno de sus personajes, sino la propia ciudad en sí misma, con sus relaciones de poder, corrupción y mecanismos para que la desigualdad y la violencia se perpetúen, y donde todo el mundo contribuye a retroalimentar el sistema, como piezas de un engranaje mucho mayor, de modo que sus vidas y su destino escapan a su control.

La reflexión más importante de esta serie no es que la ciudad esté en crisis por culpa de las drogas o la delincuencia, sino que la crisis es la propia ciudad, herida de muerte por la desigualdad, por lo que el narcotráfico, la corrupción y la violencia son moneda de cambio y consecuencia directa de lo anterior. De esta manera, Simon se sirve de su experiencia periodística para hacer un retrato lo más fiel posible de la sociedad postindustrial y sus instituciones.

Los problemas y vicios que le son propios se encuentran todos ellos interrelacionados, y son diseccionados a través de cada una de sus cinco brillantes temporadas, que abordan diferentes instituciones, desde la policía a los sindicatos, pasando por la educación, la política o el periodismo. Una serie que huye de maniqueísmos y simplificaciones, donde no siempre está claro quiénes son los verdugos y las víctimas, y el bien y el mal habitan a ambos lados de la ley, de modo que el espectador contempla como la línea que los separa se difumina en cada capítulo.

En definitiva, esta serie nos enseña que las crisis pueden ser sistémicas, penetrar en todas las dimensiones de la sociedad y generar sus propias sinergias, su ley particular, de modo que la democracia, el periodismo o la justicia se convierten en papel mojado, mecanismos que no hacen sino perpetuar el orden de cosas existente.

Llegados a ese punto, solo nos queda el nihilismo o regirnos por nuestro propio código, como hace uno de los mejores personajes de la serie, Omar Little, quien decide crearse su propia ley y ser consecuente con su propia idea moral de justicia. Es decir, The Wire es el regreso al estado hobbesiano, donde el hombre es un lobo para el hombre.

Si todo esto no es motivo suficiente para introducirte en el universo de The Wire, puedes ver también el tráiler, como aperitivo. El menú completo está disponible en HBO.

 

En el próximo post de esta sección viajaremos en el tiempo para hablar de series que abordan el periodo histórico de entreguerras, durante los locos años 20, una época de crisis y cambios sociales tan turbulenta como fascinante, que guarda semejanzas con la actualidad.

Nacho28p
nacho2810p@gmail.com
No Comments

Post A Comment

Share This